jueves, 11 de mayo de 2017

PERÓN Y LA MASONERÍA

PERÓN Y LA MASONERÍA

Por Cristián Rodrigo Iturralde

Si bien no es objeto de este trabajo historiar la relación de Perón con la masonería –cuestión que ameritaría una investigación aparte-, no queremos dejar de mencionar alguna palabra al respecto. Pues esta vinculación podría ofrecer alguna explicación acerca del accionar de Perón respecto del colectivo hebreo. La masonería, recordemos, es una sociedad secreta gnóstica, antinacional y anticatólica (condenada reiteradamente por todos los pontífices) ligada históricamente al judaísmo .

Aunque varios discursos de Perón consideraron a la secta en términos negativos (por ejemplo, incluyéndola dentro de la ¨sinárquica internacional¨), existen también otras declaraciones donde minimiza su accionar y peligrosidad. Por ejemplo, cuando (cuestionado por la presencia de masones en su gobierno) afirmó que la pertenencia a esta logia sería equiparable a ser ¨hincha de Boca Juniors¨, y que mientras fueran ¨buenos peronistas¨ le era indiferente si sus funcionarios eran masones. 

La cuestión, vemos, no asoma nada sencilla. ¿Qué pensaba realmente Perón sobre la masonería? ¿Fue o no masón? Creemos que es posible dilucidar el interrogante reparando en lo que ¨hizo¨ Perón, y no tanto en lo que ¨dijo¨. Pues ya hemos visto sobradamente como muchas veces la retórica del líder populista (fundamentalmente aquella dirigida a fustigar al ¨imperialismo¨) se diluye casi totalmente en el terreno de lo fáctico.

Lo que sabemos de seguro es que Juan Perón llegó a tener fluido contacto con las logias. El historiador masón Mauricio Javier Campos da cuenta que las relaciones entre Perón y la masonería comenzaron en los años 40, aportando como evidencia los intercambios epistolares publicados por la revista masónica ¨El Nivel¨ .

jueves, 23 de febrero de 2017


ITURRALDE, Cristian Rodrigo, El libro negro del INADI o la policía del pensamiento, Buenos Aires, Unión Editorial, 2015, 366 páginas 

(Recensión de Enzo Difabio para Revista Diálogo, Nro. 70, Dici. 2016).




La “Policía del Pensamiento” en la célebre novela 1984 de George Orwell es una organización policial del Estado totalitario de Oceanía cuya función es controlar y orientar el pensamiento y la conducta de sus ciudadanos, teniendo como fin implementar una especie de “Pensamiento Único” que permite la vigilancia y sometimiento de la población. Además, resulta interesante cómo el mencionado Estado policial emplea el miedo para modelar la hegemonía de pensamiento, y para reducir a los disidentes del régimen. Pero lo que resulta más curioso aún –desgraciadamente- es cómo la ficción es superada por la realidad, dado que la República Argentina desde 1995 cuenta con su propia “Policía del Pensamiento”. Y precisamente de esto nos hablará Cristian Rodrigo Iturralde.

Por medio de esta obra –que es la más documentada, objetiva y completa que hay hasta el momento- nuestro joven autor pone en conocimiento del público ese gran fraude ideológico y político que es el INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo). Con una pluma clara y amena Iturralde desnuda la instrumentación ideológico - política que tal organismo del Estado Nacional ha tenido y tiene en nuestros días, siendo un elemento efectivo e indispensable, al mejor estilo orwelliano, de la revolución cultural que atraviesa nuestro país.

La obra cuenta con tres prólogos, pudiendo destacarse de un modo especial los dos primeros, ya que enriquecen y potencian notablemente el trabajo del profesor Iturralde: por un lado, Juan Carlos Labaké –entre otras precisiones- sitúa la creación y funcionamiento del INADI dentro del contexto del Nuevo Orden Mundial, como instrumento de subversión cultural para lograr la eliminación de las identidades nacionales; y por otra parte, Adrián Salbuchi realiza un valioso aporte cuando hace un brevísimo y no menos certero recorrido por la historia argentina poniendo de manifiesto que nuestra Patria tiene el mérito de ser un país que carece de antagonismos raciales (por el contrario, abundan los casos de integración, como sucedió con los procesos inmigratorios en los siglos XIX y XX); y además, distingue el verdadero concepto de discriminación de aquél que se concibe como “instrumento de poder” en favor de las “minorías”. Tal es el sentido y modus operandi consagrado en el INADI con respecto a la discriminación.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

PEDRO VARELA, un hombre extraordinario

Para que triunfe el mal sólo es necesario que los buenos no hagan nada

Edmund Burke


Durante toda la historia conocida la humanidad ha sabido de tiempos álgidos y oscuros, pero siempre, sin excepción, se le ha regalado un puñado de hombres decididos, viriles, de arquetipos, capaces de cualquier privación y esfuerzo para librar el Buen Combate y enseñar con el ejemplo a resistir los embates de la pluriforme iniquidad. Hombres que lo han dado todo en beneficio de su comunidad y en pos de la Verdad, engendrando con su conducta nuevas generaciones de tercios y estoicos. 

El mal y el sufrimiento –aunque algunos no quieran entenderlo- tienen una utilidad y un sentido, y es probar la valía de cada uno en el paso de esta vida. Con libre albedrío, y tomando sus propias decisiones, va formando cada cual su derrotero. No podríamos apreciar la paz si no conociéramos los efectos devastadores de la guerra (aunque en ciertos casos la guerra puede hacerse para preservar o recuperar la paz). No podríamos admirar la belleza, el bien y el esfuerzo –y el valor de las cosas- si todo nos fuera dado gratuitamente. No podríamos valorar el coraje y la libertad, ni seríamos capaces de separar la paja del trigo, si este fuera el mundo que pretenden los utópicos pacifistas.

La vie est belle, como dicen, pero también es una lucha constante del ser humano contra los bajos instintos y su congénita y natural inclinación hacia el mal (estado reversible, por cierto). En origen y esencia, todos los hombres son iguales. Pero son sus decisiones durante el transcurso de su existencia que separa a unos de otros, poniendo a cada uno en su justo lugar.

martes, 29 de noviembre de 2016

EL MITO DEL PERÓN HISPANISTA 

(O LA AYUDA ENVENENADA A ESPAÑA)

Por Cristián Rodrigo Iturralde

Habiendo concluido recientemente un trabajo sobre las dulces y aceitadas relaciones entre el extinto líder justicialista, Israel y el sionismo, hube de referirme forzosamente también -a fuer de trazar un cuadro comparativo- al carácter de la vinculación que mantuvo Perón con España, y a sus motivaciones. 

Investigando y analizando minuciosamente el asunto, queda clara la efectividad de ciertos relatos, mitos, que lograron sostenerse hasta la actualidad a pesar de su falsedad. Nos referimos a aquella leyenda rosa repetida urbi et orbi según la cual Perón y su régimen habrían sido férreos defensores de la línea histórica de la hispanidad y sus valores, pero fundamentalmente en lo referido a la supuesta filantropía peronista hacia la Madre Patria. Sin embargo, tal difundidísima aserción es equivocada (o a lo menos altamente cuestionable). Contrariamente al trato dispensado a Israel, la relación y los acuerdos con España dejaron bastante que desear.

Verán por qué lo decimos.

Suele creerse que España no existía para Argentina hasta que el líder justicialista se hizo del Poder Ejecutivo. Y lo cierto es que las amistosas relaciones comerciales entre ambos países habían comenzado ya a fines de los años 30´ (plasmado fundamentalmente en los acuerdos comerciales de 1940 y 1944), persistiendo durante sólo un par de años del gobierno peronista , terminando en pésimos términos . 


domingo, 20 de noviembre de 2016

¡FINALMENTE! 1492: fin de la barbarie y comienzo de la civilización en América, TOMO II (Unión Editorial, Buenos Aires, 2016).  Disponibles en librerías esta semana. O escribir a cristianrodrigo1492@gmail.com


lunes, 26 de septiembre de 2016

SAN MARTÍN, UN INTERROGANTE


Por Cristián Rodrigo Iturralde


       San Martín puede significar una influencia y símbolo positivo para las nuevas generaciones argentinas y americanas en general, hoy, a 200 años de consumada nuestra independencia, y habiendo obtenido legitimidad de ejercicio como nación. Si nos guiáramos por lo que se cree que fue, entonces sin dudas que el denominado Libertador de América se presenta como un hombre a reivindicar, máxime en estos tiempos de orfandad intelectual, desinterés patriótico, refulgente inmoralidad, venerado inmanentismo, desmesurada exaltación relativista y furibundo anticristianismo.

       Pero mal haremos en engañarnos en tan delicado asunto. Por más antipático que pueda resultar, por más consciencias y corazones que se constriñan, la verdad debe prevalecer ante todo. Y lo cierto es que –lo adelantamos- existen innegables y sugestivos claroscuros en su accionar político, y más de una cuestión de otro orden atendible de alguna consideración, que llevan a empañar aquella impoluta y angelical imagen signada desde vetustos textos escolares y algunas líneas de pensamiento.

viernes, 9 de septiembre de 2016


PRÓLOGO

1492: Fin de la barbarie y comienzo de la civilización en América. Tomo II



        El autor me ha pedido que prologue el presente libro, continuación de aquel 1492. Fin de la barbarie, comienzo de la civilización en América, publicado exitosamente hace apenas dos años.

        Debo decir que ha sido de un enorme fruto su lectura pues, amén de estar redactado didácticamente para nosotros, los poco-lectores del siglo XXI, se encuentra cuidadosa y apabullantemente documentado, conforme a las autoridades más sobresalientes en la materia.

        Y ha sido un placer corroborar, a lo largo de sus páginas que los hijos que hoy habitamos estos pueblos americanos hemos ido con el tiempo y luego de mucho trabajo, adquiriendo las virtudes de nuestros antepasados y quitándonos poco a poco el yugo que el conquistador español había traído con “la cruz y la espada”. Quiérase o no, cada día que pasa y según el progreso que marca la historia, nos encontramos más cerca de aquella idílica civilización que fue la precolombina, espejo donde debemos mirarnos y fuente de toda razón y justicia.

        Es a partir de la lectura del presente libro, que uno termina de despojarse de aquella vetusta concepción cristiana y occidental que se nos impuso desde Colón y que choca a diario contra nuestro ADN precolombino al cual volvemos una y otra vez según el orden preestablecido.
        Ha sido un gozo el corroborar que en tiempos antiguos, aquí se hacían, al igual que ahora, perforaciones corpóreas, deformación de nuestros miembros, e incluso lobotomías y lavados de cerebro. El piercing, el tatuaje y la mutilación que hoy toda persona civilizada practica, no son sino la prueba de ello.
Y ha sido un placer el saber que la prostitución, la promiscuidad sexual, la embriaguez y otras virtudes endémicas de aquellos hombres, subsistieron con el tiempo, derrotando lo que ni curas ni monjas pudieron hacernos olvidar. ¡Ni qué hablar de la teoría del género! ¡Si raritos somos todos hoy! ¿Quién hubiera pensado que la homosexualidad y el travestismo ya eran prácticas comunes voluntarias o involuntarias? Hoy no hacemos otra cosa que volver a los orígenes.

        La pedofilia indígena que el autor se encarga de narrar, deberá ser bien entendida pues aún no hemos llegado a aquel grado de entendimiento humano; se trataba simplemente de una amorosa clase práctica de educación sexual, sin los tabúes que luego occidente traería. Lo mismo habría que decir de la zoofilia practicada por nuestros mayores: eran simplemente pet friendly.

        En cuanto a los alucinógenos y enemas rectales ampliamente difundidos, hoy podemos decir que hemos vuelto a ellos, aunque con métodos más profilácticos y menos placenteros, mal que nos pese. Y sobre la perforación o agrandamiento del miembro viril masculino o la ablación femenina involuntaria, no puede negarse que nos encontramos más avanzados. Es que en la actualidad, cuando hemos logrado dejar de pensar con la cabeza para dar lugar a nuestros genitales, resulta hermoso el saber que uno puede ya aparearse con quien desee sin aquel complejo de la fornicación española del “uno con una” y “una con uno”.

        Sí debemos alertar al lector que, al llegar el capítulo referido a la mujer indígena, podrá quizás alguno pensar que no hemos avanzado demasiado; no es así. La utilización femenina, la denigración de la mujer y la esclavización sexual, se dieron como una propedéutica de nuestros ancestros para que hoy nosotros, pudiésemos luchar por sus derechos. Pues, ¡sin abusos no hubiesen existido las marchas feministas! Todo estaba pensado.

        Respecto a los sacrificios humanos y a las prácticas genocidas que el autor nos narra, no habrá que entenderlas según nuestros estereotipos: eliminar poblaciones enteras era sólo control demográfico o selección natural, para lo que ayudaba tanto el canibalismo como la antropofagia que deberían volver poco a poco, especialmente contra algunos católicos-fachistas que aún nos resistimos a toda clase de intolerancia anti-intolerante.

        Vaya entonces nuestra felicitación al autor que ha tenido la valentía de encarar uno de los tantos temas históricamente incorrectos.

P. Javier Olivera Ravasi
4/09/2016